Otoño de nuevo
(Re) volver a encajar mi cara en tus escápulas, hundir mis mejillas en tu piel firme y querer morderte los huesos. En la esquina de la calle Divina Pastora el tiempo ya no es tiempo. Es estático, no corre hasta quedarse jadeante, sin oxígeno. Mientras te beso una vez más en nuestros callejones manchados. El segundero es nuestro y me siento bruja. Con la capacidad de tocarlo todo, de ser transeúnte de cada adoquín, peripatética alma que se funde con las calles de iluminación tenue. Una vez más, refugiarme dentro (muy dentro) de ti. Sin atender lo que nos obliga, nos zarandeamos en palabras de miel y tacto de pluma. Una lumbre certera, explosión de flores y piel salada.