cuerpo(s)
Pienso en cuando escribía sobre aquellas heridas placenteras, (casi) suplicadas, casi eternas. Escribía sobre la materialidad, el relieve del recuerdo, la imagen hecha carne suntuosa, la fugaz marca del (no) olvido. En mi cintura hay resquicios de llamaradas. Paso mi dedo y me sorprende la hendidura de la añoranza, la imagen del gemido. Disfruto que los hechos sean tangibles, asibles, esculpidos y afilados. ¿Para qué está la carne, el puro cuerpo, sino para reflejar aquella somateca de la que tanto habla Preciado? ¿Para qué está el cuerpo sino para ser vapuleado, evocado, to...