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Mostrando entradas de abril, 2022

Agravio de luna

  Cara sonriente y maquiavélica, en tonos oníricos acunada, vaporosa nube anaranjada, su disfraz de hastío.  Luna es multiverso, posibilidades como  cerraduras de laberinto.  Flota cual piel de mandarina hecha añicos, y hay mil colores detrás  de mi oreja inerte. Tengo que escuchar las ramas atentamente,  susurrando la leve lejanía del cuerpo abstracto.  Reina de todo cuanto vemos.  Cierto palacio nazarí emana de su mera presencia.  Y si la observas de lejos, lumbre de otoño. (Distinto es si la acaricias,  helado frío de distancia…)

Postdata

  ‘’But there will never be another you’’.- Chet Baker Supongo que de eso se trata. Esa es la máxima de cualquier relación amorosa, el principio de lo irrepetible, lo único y genuino. Con el paso de los años y las relaciones amorosas -que no han sido pocas, por mi absurda tendencia a la sentimentalidad sexual, que se convierte fácilmente en aburrimiento-, percibo cada vez más la creación del universo de los amantes, Ese espacio único, donde entramos en lo liminal para hacerlo duradero, donde creamos, como diría Derrida, una cripta, un espacio irreal pero existente, ya que es que compartido por la subjetividad de los que lo comparten y anidan en él, siendo este espacio refugio perpetuo e irreproducible, un remanso de agua cristalina que fluye por los cuerpos y mentes de los que lo habitan, con un profundo y esmerado secretismo, una conexión que no puede ser compartida o perdería su condición de madriguera.  Desde que tengo memoria, me recuerdo metiendo las narices en fotos de d...

Entraña

Estoy en la cocina, tras un día algo delirante en el que he debido luchar contra el cansancio físico y emocional que suponía el volver a separarme de ti, tener que forzarme a salir del microuniverso de la madrugada compartida, alejarme a rastras de tu cuerpo apretado y caldeado, desenlazar mis piernas de las tuyas... En definitiva, abrirme las tripas y salir de la cama.  Tras el trascurso de una tarde ajetreada en la que, como de costumbre, he vuelto a dejar mis obligaciones en la basura, son las 21.20 de la noche y cocino un puré de diversas verduritas que consiga calentarme o removerme algo por dentro. Apelando al masoquismo, he comenzado a escuchar la melodía fluida y nostálgica de Gabinete Caligari, si, esa que airea: ''Hay cuatro rosas para ti...''  Lo llamo masoquismo porque esa melodía tenue y pausada me transporta irremediablemente a una de esas noches tormentosas, rabiosas, sublimes, que transitamos en Castilla, tan lejos de nuestro epicéntrico sur.  Mientras p...

Extrañeza (y es martes)

  Estoy demasiado acostumbrada a ocupar mi tiempo con actividades de la más diversa índole -a pesar de lo mucho que me cuesta encontrar la paz necesaria para sentarme a ver una peli- pero el tiempo siempre ha sido una piedra pesada sobre mis hombros, y la necesidad enfermiza de aprovechar cada resquicio me taladra el cerebro desde que abro mi primer ojo hasta, que siempre con dificultad, vuelvo a cerrarlo.  NO OBSTANTE  Hay días que bostezan nublados, insulsos, sin un ápice de delirio o ensueño. Hay días que no puedo sino dar saltos mortales de un lado a otro -físico y mental- sin terminar nunca de afincarme en ningún maldito rincón manchado de ilusión y ganas de asomarme al precipicio de la motivación. Esta experiencia es acumulable, y evidentemente percibida por cualquier ente humano -aunque lo humano ya no me parece tan excelente, sino más bien al contrario- que transite alguna vez por este, nuestro planeta, ¿o incluso por otros planetas?  Tras una jornada de prod...