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Mostrando entradas de agosto, 2023

Una pintura costumbrista

 La luz sortea los entresijos  enrejados  maniatados  vehementes. Una niña en braguitas, melena larga,  mirada gitana, exploradora, peina a su hermana  en el remanso de la tarde, en ese sabor a hielo derretido que se cuela cuando acaba el día.  Los balcones se despiertan de la siesta, preparados para sostener la última cerveza nocturna,  que se llena de miradas silenciadas,  hormonas, y expectativas.  Molesta  en los ojos este ámbar cielo, estas nubes espesas.  Parece que todo se oculta en esa carretera secundaria y sin segundero... solo el vaivén de las hojas, que recuerdan al de las caderas de aquellos que se desnudan...

No se deja domar

Imagen
       El otro día, en la playa, Celia hablaba de algo así como ver algo que ya conoces por primera vez, es decir, volver a mirar o devolver la mirada como decía Olga que (a su vez) decía Sara Torres. Me resulta bastante curioso el concepto de volver a conocer algo que ya conoces, algo que ya te ha calado hasta la médula, donde has depositado tu atención, tus pensamientos, tu forma de habitar un espacio concreto, al menos si eres como yo y te mueves en un todo que se conforma de un monismo cuerpo-mente-subjetividad-alma-substancia etc que se inserta en el ambiente de una forma excepcional, no siendo capaz de abandonar la geografía del paisaje, creando una psicogeografía constante y abandonando parte de tu aroma asustadizo y rebosante de hormonas en cada azulejo que te atreves a tocar.     Algo parecido me pasa a mí este verano con esta, la ciudad que me arropó y que me arrojó hacia los tugurios más infames, que me meció con una música en compás y que me dio...