tres horas o tres vidas
Hay
tantas
tantas
tantas
cosas
en mi cabeza
tantos
soliloquios
que quiera
que saborearas
Aun enmudecida, te pienso y te comparto
mis entrañas
mis irreverencias
aquel pájaro que no cesó
de cantarnos al oído.
Las luces artificiales
que emergían de esos árboles.
En ocasiones me sabotea este río de asfalto
que me arranca de tus hombros,
tus caderas y su vaivén lento
tus ojos grandes, y abiertos.
Y esta codicia de tus palabras
en calma, en miel
y abstracción,
este afán de todo lo
que no se pronuncia,
pero se sueña.
Comentarios
Publicar un comentario