Devenir-poesía
La poesía es ser animal herido.
Fauces abiertas y sangrantes.
Daga de cristal en el costado.
Garras que indagan en las llagas.
Unos ojos que llueven,
O, en su defecto, truenan.
¿Acaso hay refugio para los perros callejeros?
Criaturas de mármol y fuego:
Anidando en esquinas sombrías
donde se conjura un despertar ontológico
fluido y ¿Corpóreo?
Con un golpe seco, las mandíbulas
se cierran.
Se ha escabullido la poesía
y la piel deja de tener escamas iridiscentes.
Los ojos de los peces parecen moribundos,
y los salvajes magullados esperamos
al siguiente crepúsculo.
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