amargo
Las hojas están preñadas de olor,
preñadas de vida
y esquinas brillantes.
(Otra vez el azahar, que me arraiga, que me inunda, que es antídoto)
Pero
Sin embargo
No obstante
Siento una punzada fría,
un golpe de tiempo
(Le temps detruit tout,
*aunque peleáramos y
rasgáramos los días con uñas furiosas,
dentelladas ansiosas,
incursiones a un horizonte incierto
que trataba de frenarnos,
pero en cuya línea rota
nos desprendíamos de la lógica)
¿Qué hacemos cuando se desmorona
el palacio de hormigón y barro
que nos abastecía de veneno y saliva,
en cuya sombra y lumbre nos acariciábamos?
Estoy sintiendo las palabras caer,
clavarse en la cotidianeidad y la diferencia.
Las imágenes están borrosas,
amarillentas,
y solo vislumbro,
la ventisca que emerge
de esta lascivia sucia
que tanto disfrutamos,
de este mirar furtivo
que ahora se reb/vela.
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