Amor Fati

 En esta sábana

que ahora me envuelve,

reposa tu sangre

limpia y certera,

y arrastra el lenguaje encerrado,

el peso de la criatura

que no tendré. 


Esa misma sangre 

que retuve en mi boca

a conciencia,

cuando besaba 

con la frenética luz 

del primer bostezo de sol,

tus muslos cansados. 


La prueba de tus huesos revueltos

y tu desvelo dormido.

Me despertaba y bajo mi mirada

estabas tú,

retorciéndote en un sueño,

ofreciéndome el recuerdo 

futuro y manso,

que envolvería mi cuerpo,

a falta de tus piernas.

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