Réquiem por alegrías
Bajo mis párpados
que aún cerrados saltan,
hay imágenes de imperdibles
y jacarandas púrpuras,
en este trance espacial
en el que cambio de pelaje
y la epistemología se proclama
ambivalente.
El atardecer me despierta
y el huracán de las sienes,
Ese que susurraba: irse
irse
irse
irse
otra vez
¡Irse!
parece haberse quedado afónico.
Para no olvidar,
para
no
olvidar
hay que incrustarse
los olores en la piel,
las miradas en el estómago,
y las voces en la tráquea.
¿Qué música le pones a una despedida?
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